Este blog tiene como fin presentar una visión general y sencilla de diferentes aspectos relacionados con los fantasmas y gigantes, sea en la literatura, en las leyendas y en la experiencia cotidiana de individuos que así lo han vivido.
viernes, 8 de abril de 2011
GIGANTES
Recuerdo haber leído en el Popol Vuh que los gigantes se saludan con una prevención o consejo más que con un apretón de manos, una palmada, un beso o un abrazo. "Cuidado cae" o "No se caiga usted", se decían unos a otros porque luego de haber caido, ya no se podían levantar, de modo que terminaban muertos. Así que si alguien llegó a pensar que ser gigante es una ventaja, lamento decirle que se encuentra en un error. Además de la muerte por una caída, la elección de pareja causó grandes sufrimientos a los gigantes que poblaron la tierra en épocas pretéritas. Tanto hombre como mujer busca una pareja de una estatura similar, si es demasiado alta o alto o si es demasiado bajo o baja, no es posible compartir la cama, por ejemplo, de lo contrario pasa lo que pasó a los gigantes venidos al perú en tiempos de los incas primigenios, en la población de Santa Elena, segín el relato de Cieza de León repetido por el Inca Garcilaso de la Vega, en los Comentarios Reales, tomo II. Aquellos gigantes, por no haber traido mujeres cuando cruzaron el mar y llegaron a esa población en balsas de junco, quisieron tomar por compañeras sexuales a las mujeres incaicas y terminaron matándolas desgarradas por el tamaño de sus miembros. Estos gigantes. Es que eran hombres realmente altos, de más de tres metros, que habían llegado desnudos algunos y otros cubiertos con piel de animal. El cabllo era largo hasta la cintura y de actitud realmente violenta. Fuertes en realidad, por lo que pudieron abrir grandes pozos de agua. Comenta Cieza, que decía la tradición, que por no poder usar las mujeres incaicas porque las mataban, y como no trajeron mujeres, terminaron teniendo sexo entreellos, y que aquel espectáculo era tan grotesco que los naturales se escandalizaban de verlos haciend sus orgías. Éstos fueron destruidos por el fuego venido del cielo, lo cual suena más a mito hebreo, sobre todo con lo que sigue a continuación: Del medio del cual salió una ángel resplandeciente con una espeda tajante y muy refulgente, con la cual de un solo golpe los mató a todos." Los naturales peruanos temieron enfrentar a la amenaza gigante, lo cual desdice de su valentía de la que só gozan Odiseo y David. En la Odisea, el héroe asturo de la guerra de Troya, logra vencer al gigante Polifemo, usando su creatividad de la cual gozaba dijo llamarse "Nadie". Por ser torpe y tosco el gigante Polifemo se dejó engañar fácilmente. Estando secuestrados por éste y próximas víctima para una banquete, Odiseo lo invitó al vino antes y cuando lo vio dormido, le vació el único ojo que tenía dejándolo ciego. Polifemo daba gritos de auxilio llamando la atención del resto de los gigantes. Cuando estos quisieron saber el motivo de su llamado, el gigante respondía: "Nadie me ha herido." A lo que los otros respondían: "Si nadie te ha herido, a qué tanta alharaca". Y lo dejaron solo. De modo que esto perminió que al amanecer pudieran escaparse escondido bajo los ovejos. En cuando al rey David, logró derribar con una sola pedrada en la frente al gigante filisteo Goliat, que usaba una coraza de más de setenta kilos y una lanza de siete kilos. Apoyado en su estatura había desafiado a los israelistas, y estos, por temor, retrocedieron y no se atrevieron a responder a la ofensiva filistea, incluso el rey Saúl. Por eso David decidió enfrentarlo, sobre todo cuando escuchó las ofensas a su Dios. "Tú no podrás pelear con él, eres sólo un niño..." le dijo Saúl, según se cuenta en 2 de Samuel, capítulo 17,33. Sin embargo, valientemente David decidió hacerlo provisionado de cinco piedras, no sin antes advertirle: "Tú me atacas con espada, lanza y jabalina, pero yo me lanzo contra ti en nombre de Yavé de los ejécitos, el Dios de las tropas de Israel que has insultado. Hoy Yavé te entregará en mis manos, te derrivaré y te cortaré la cabeza. Hoy mismo daré tu cadáver y los cadáveres del ejército filisto a las aves de rapiña y a las fieras salvajes. Toda la tierra sabra que hay un Dios en Israel, y todos los que están aquí reunidos sabrań que Yavé no necesita espada ni lanza para dar la victoria, porque la suerte de la batalla está en sus manos: él los va a poner a ustedesen nuestras manos."(1 Sam 17) En Mesopotámia se quejaban los pobladores al gigante Gilgamesh por las ofensas y agresiones de otro gigante llamado Enkidu. Este relato lo encontramos en la Epopella de Golgamesh, la narración más antigua de la historia, escrita en tablillas de arcilla y en letra cuneiforme. Gilgamesh era rey de Uruk 2500 años aC. El civilizado rey se enfrenta al salvaje Enkidu, y como el poder es similar terminan por hacerse grandes amigos y juntos vencen al demonio Humbaba. Con la desdicha de que pronto Enkidu enferma y muere, con lo que Gilgamesh descubre el valor de la vida, de la amistad y el pesar de la muerte. Según Homero, los gigantes eran hombres violentos que fueron eliminados por la insolencia hacia los dioses. Hesiodo los consideraba seres divinos nacidos de la sangre de Urano después de haber sido castrado por cronos. Estos gigantes eran inconquistables y demoniacos, algunos tenían copla de dragón. Fueron derrotados por los dioses olímpicos con ayuda de Herácles. Algunos fueron precipitados al Tártaro y otros se unieron a los dioses olímpicos. Según la tradición indú, el dios Shiva eliminó a los gigantes porque se volvieron contra los dioses. Afortunadamente los gigantes de la contemporáneidad, domados en su rudeza y poder, sólo quedaron para llenar centrimetros en las paginas del libro record de los Guinness.
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